Flamenco en el alma

Tienen que verlos en acción para entender la pureza y la fuerza de  su arte. Tratamos de incorporar todos los elementos posibles en  fotografía y video, pero nada se compara a la experiencia de verlos  en persona. Si hubiera una palabra para definir lo que hacen, tendría que ser pasión.

Aída Quintero es Bailaora y maestra de flamenco, Luis Alberto  Quintero es guitarrista de éste y otros géneros. Aída tiene ya 20 años  inmersa en el mundo del flamenco, Luis apenas 6, fue la “bendita  culpa” de su prima que él se interesara por el género. Es la bailaora  quien nos explica el motivo de elegir este arte como una forma de expresión y de vida: “El flamenco me ha dado toda esa revoltura de sensibilidad o  sentimientos, es como que te da la oportunidad de sentirte alegre,  enojado, de cualquier forma. Yo siento que otro tipo de bailes son  más planos. Para mi, el Flamenco es todos los sentimientos. Como  cantaba la  niña Pastori.  ‘Eres como el flamenco que enamora’, el  flamenco hace eso”.

Es evidente que estos jóvenes tapatíos están enamorados de su  arte, eso salta a la vista. Pero les cuestionamos si la gente ha  llegado a enamorarse también de este género al verlos actuar.

“Cuando haces algo con pasión, y en este caso, el flamenco es  algo muy pasional, la gente lo nota. La música es algo muy  sentimental, si no mezclas eso no sirve. Si no haces las cosas con sentimiento no funcionan. En general, la gente percibe esa pasión y por eso siento que hay una respuesta positiva hacia lo que  hacemos”, comenta Luis.

Vivir del arte, en cualquiera de sus formas, rara vez es sencillo. El flamenco no es la excepción. Hay que buscar la manera de pagar las cuentas por un lado y mantener la flama artística ardiendo a la vez.

“En mi caso se ha convertido en una forma de vida, a los artistas lo que nos gusta es bailar, yo doy clases, que no es mi máximo, pero tampoco me desagrada. Tengo que dar clases pues no se puede vivir de puras presentaciones, además que Guadalajara no es muy agraciada para la cultura. Si te dedicas nada más a bailar, no hay mucho trabajo”, comenta Aída.

Luis Alberto abunda en el tema y refiere que “es un poco difícil en México, en especial en Guadalajara, si no tienes una propuesta comercial, tu arte no se vende. Si no está lleno de un atractivo publicitario no lo puedes vender tan fácilmente. A la gente le gusta cuando nos ve actuar pero, desgraciadamente, no hay mucho apoyo ni los medios para vivir del flamenco”.

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La falta de promoción cultural en Guadalajara siempre ha sido una crítica recurrente. Nuestros entrevistados señalan que ciudades como San Luis Potosí cuentan con un público más ávido de espectáculos culturales, así como más festivales y en general mayor promoción a la cultura. Incluso Monterrey es más fuerte en este sentido, conforme a su experiencia. Esto no deja de ser irónico, ya que como ellos mismos señalan, Guadalajara es una de las ciudades que, en teoría, tiene mayor tradición española, pero ésta se ha perdido con los años.

Aída adjudica esto en parte a la falta de conocimiento respecto al género.“La gente tiene idea de que el flamenco es Gipsy Kings o que es Ottmart Liebert. Y vamos, la rumba es parte del flamenco, pero no es el flamenco. La gente si ve que no bailas bamboleo dice que no eres flamenca”, declaró la bailaora.

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Aída admite que  el flamenco, en su forma más pura, no es fácil de digerir. Hasta puede llegar a fastidiar al escucha casual, por los lamentos o algunos aspectos repetitivos. Pese a ello, esta joven artista de apenas 30 admite que en sus trece años de experiencia ya como profesional, la mayoría de sus experiencias en distintas plazas de todo el país han sido satisfactorias.

Esto a pesar de que el flamenco sufre por falta de difusión, tanto de los medios como de las mismas instancias culturales. Como ejemplo, Aída señala que en su escuela reciben del Teatro Diana folletos con promociones, descuentos o becas para el ballet. De igual forma reciben promoción para otras formas de arte, pero no para el flamenco. Esto, según menciona la bailaora, se debe en parte a que el flamenco es visto en nuestra ciudad como algo elitista.   

Aquí la gente dice que el flamenco “es un baile muy elegante”. En verdad no lo es, al menos no de origen. Como otras formas de arte, surgió del pueblo. Esta percepción errónea provoca en cierta medida la falta de apoyo al género.

Luis comenta que “ curiosamente se convirtió en un estatus, económico o cultural, cuando el flamenco nace de una forma cultural arrabalera, por así decirlo. Es como el tango, pertenece al pueblo”.

Este origen se encuentra en la cultura gitana, que es incluso mal vista por algunos españoles, al menos como forma de vida. No obstante, mucha de la riqueza del género flamenco se encuentra en este origen. El guitarrista profesional Luis Quintero comenta que “tiene muchos matices, muchos tintes, depende del ritmo, o palo, como se le llama, que estés tocando, es el sentimiento que tienes que expresar, con la guitarra o con el canto, desde alegría hasta una tristeza enorme”.

Aída abunda al respecto y menciona que “los matices que tiene son contrastantes, en este género yo he encontrado todo, para mí es una forma de vida. Los gitanos para cada situación de su vida tienen un palo o un ritmo. Cuando estaban en la cárcel estaban “las carceleras”, hasta “el martinete” en la fragua, los ritmos festeros en las celebraciones, incluso las nanas tenían ritmos para arrullar al niño”.

Hoy en día ambos jóvenes participan en distintas agrupaciones, juntos o por separado. El círculo flamenco en nuestra ciudad es pequeño y ambos son reconocidos dentro de él. Siempre están dispuestos a participar, mientras haya coincidencia y afinidad con la propuesta de quien los invite.

Estos profesionales del flamenco han tenido que sufrir críticas, tanto de mexicanos como de españoles, quienes los han cuestionado por participar en un género que “no les pertenece”. Al respecto, Luis menciona una anécdota que clarifica a la perfección su sentir sobre este tema.

Él tuvo la oportunidad de conocer a uno de los guitarristas flamencos más  reconocidos, el maestro Manolo Sanlúcar. Cuando le comentó respecto a las críticas  que recibían por incursionar en el género, el afamado músico fue tajante: “a la próxima persona que te mencione eso, dile que el maestro Sanlúcar te dijo que el flamenco es de quien lo hace, y nada más”.

Si ese es el requisito para apropiar esta forma de arte, el flamenco definitivamente ya es parte inherente de estos dos jóvenes. Les corre por las venas. Les llega hasta el alma.

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Written by Roberto Medina

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