Utilizan ladrones a empleados bancarios para cometer sus delitos

El éxito o fracaso de un asalto bancario depende del nivel de infiltración que los ladrones tengan con los trabajadores del lugar y los cuerpos policiales, según reconocen algunas personas detenidas por robo y asalto bancario.

El contenido del reportaje se sustenta en los testimonios de ex ladrones de bancos entrevistados en el Centro de Readaptación Social de Puente Grande, Jalisco.

Paciencia ante todo

Sergio, un ex integrante de una mítica banda de ladrones de bancos de Jalisco de finales de la década de los noventas del siglo pasado, comparte su experiencia sobre su modo de operar. “Paciencia ante todo”, señala.

Estas bandas del crimen organizado tienen una gran paciencia y desarrollo de observación respecto de todos los movimientos que efectúan los trabajadores del banco y sus alrededores.

Llevan una bitácora de fechas y horarios, sobre todo de los momentos en que entra y sale el personal que abastece o retira dinero.

Están al pendiente del tipo de vigilancia que tiene la institución, cuántos policías custodian el lugar, los recorridos de las patrullas, tipo de blindaje de los vehículos, características del armamento de los guardias, especificaciones de los sistemas de seguridad y ubicación de las cámaras de video, entre otros aspectos.

Observan especialmente los días en que baja la vigilancia y aquellos en que más dinero se maneja.

“En general se ciuda cada detalle de la seguridad del banco, la interna, la externa y la que proporcionan las corporaciones policiales”, reconoce Sergio.

Mucha de la información que obtienen antes de llevar a cabo el asalto, es proporcionada por personas que trabajan o trabajaron en el banco. Hacen amistad con vigilantes, policías, cajeros, personal de limpieza o hasta con los ejecutivos.

Les piden la localización de las alarmas, de las cámaras de vigilancia, quiénes tienen acceso a la bóveda, cantidades de dinero que manejan y los días que el lugar tienen menor vigilancia. Llevan a cabo una investigación minuciosa de la forma en la que opera el banco.

Trazan planos sobre las rutas de acceso al banco para ver qué calles son las mejores para escapar, por dónde y a qué hora pasan las patrullas al hacer sus “rondines”.

Se realiza un mapa del interior del banco, de cada uno de los lugares y las posiciones del personal y vigilancia.

También se traza un esquema del exterior con las calles y la sincronización de los semáforos, para que la fuga se haga en un tiempo máximo de 10 minutos.

Ubican las calles en donde pueden detenerse a cambiar de ropa y de vehículo. Estos lugares son escogidos por no ser muy transitados, de fácil y rápido acceso.

Para que el “golpe” sea exitoso, es indispensable contar con un contacto dentro de la policía, de preferencia en la cabina de radio, para estar monitoreando e informarse del momento en que llega a la policía el reporte del asalto.

También buscan tener un contacto dentro del sistema de seguridad privada bancaria, generalmente traslado de valores, porque ellos indican la cantidad de dinero que van a entregar en la institución, y así establecer el día del golpe.

Los asaltos son programados para llevarse a cabo en un tiempo de tres a siete minutos, como máximo.

Los ejecutores del asalto, en la gran mayoría de las ocasiones, son hombres. Durante la parte de la recolección de información utilizan mujeres, sobre todo para relacionarse con los trabajadores del banco.

La mayoría de las bandas de asaltantes de bancos integran a una persona que fue policía, que sabe del manejo de armas, claves policiales, y que conoce la forma en la que los cuerpos de seguridad reaccionan.

Estos grupos de delincuentes organizados están integrados de tres a siete personas por atraco. Hay grupos no profesionales que asaltan sólo con un arma y buscan llevarse lo que hay en una o dos cajas. En este rubro criminal, también figuran los llamados “conejeros”, quienes roban a las personas que acuden a depositar o retirar dinero.

Estructura de la banda

Jefe: Planea el golpe, recaba toda la información y da instrucciones respecto a la función que desempeñará cada miembro.

Comandante: Planea las acciones que se llevarán a cabo al momento del asalto. Marca tiempos de acción y formas de reacción en caso de contingencias.

Pistoleros: Encargados de amagar a clientes y empleados del banco.

Recolectores: Se encargan de apoderarse del dinero de las cajas y la bóveda.

Guía de la fuga: Su “trabajo” es estar afuera de banco al pendiente de lo que ocurre en el exterior, con un vehículo listo para escapar y una ruta para evadir a la policía.

Written by Bruno Palomera

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