Aprovechan ladrones a casa habitación ingenuidad de sus víctimas

Para acceder a la información sobre medidas de seguridad y el entorno de la vivienda que van a robar, los ladrones a casa habitación se valen de infinidad de artimañas, todas encaminadas a engañar a su víctima y aprovechar la ingenuidad de las personas.

Esteban, quien pidió reservar su nombre real, formó parte de una banda de ladrones de viviendas. Desde hace cinco años se encuentra detenido en el penal de Puente Grande, Jalisco, en donde está sujeto a juicio por robo.

Bajo promesa de no publicar su identidad real, accede a hablar sobre la actividad que realizó durante más de 10 años y que hoy lo mantiene en prisión, el robo a viviendas.

El primer paso que se lleva a cabo es “ubicar” a la víctima, lo cual hacen en centros comerciales o escolares. De ahí la siguen, ven el domicilio y continúan con la segunda parte del plan.

Una vez identificada la víctima y localizado el domicilio a robar, mandan a algunas personas, en la mayoría de los casos mujeres o menores de edad, a pedir dinero, un vaso con agua, ropa u otras cosas.

Otros se ofrecen a lavar carros, barrer la calle o piden permiso a los habitantes de la casa para utilizar el baño.

Este método les permite obtener información de cuántas personas habitan la vivienda, qué objetos de valor tienen, horarios en que se encuentra solo el domicilio, sistemas de seguridad, alarmas, chapas, perros y demás.

Los que logran acceder a la vivienda dejan marcas en el interior para guiarse una vez que están dentro.

Hacen un análisis de las herramientas que necesitarán para entrar, un croquis del sitio y las rutas de escape.

También hay quienes se ganan la confianza de los trabajadores domésticos, choferes o jardineros para que les den información de los movimientos del lugar.

Las bandas que se dedican a robar, cuando saben que no hay personas en el interior de la casa, visitan el inmueble y rompen candados, fuerzan chapas, rompen puertas, vidrios y ventanas, para ir disminuyendo la seguridad del lugar y determinar con qué frecuencia los moradores las verifican o que sistemas de seguridad se activan.

La cifra

De acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de la Fiscalía General de Jalisco, hasta el 31 de agosto pasado se cometieron en Jalisco un total de 2 mil 506 robos a casas habitación, de los cuales 153 fueron con uso de violencia. De acuerdo con esa información en Jalisco se cometen 11.5 robos a vivienda cada día.

El modus operandi

Los que trabajan las chapas: Se aseguran que la vivienda no tenga alarma, que no haya perros y que la casa se encuentre sola o los moradores dormidos. Como su especialidad es abrir chapas, estos ladrones abren la cerradura de la puerta principal del lugar. Lo hacen con “chorlas”, varillas, desarmadores y pinzas de presión. En ocasiones desmontan la puerta en su totalidad venciendo las bisagras y los picaportes. A pesar de que existen infinidad de chapas, los ladrones se encargan de ir a la vanguardia sobre las nuevas cerraduras y sistemas de seguridad en puertas.

La modalidad de robo a mano armada: Esta ha crecido por la ventaja que les da ir armados. Los ladrones investigan el entorno de la vivienda. Buscan la forma de entrar a la casa y, una vez que están adentro, amagan a los moradores, los someten y se dedican a vaciar la casa. Un aspecto importante que toman muy en cuenta los ladrones es que dentro de la finca tengan objetos de valor o dinero.

Los ladrones novatos: Sólo buscan la forma de entrar a la finca, la mayoría de los casos se hace con engaños. Una vez que les abren la puerta, entran a la fuerza, amagan a los habitantes, los encierran en algún baño o habitación, desconectan los teléfonos, recogen los teléfonos celulares y saquean el lugar.

Los repartidores: Hay quienes para lograr entrar a la vivienda se hacen pasar por repartidores de diversos artículos, como repartidores de flores.

Llegan con un gran ramo, argumentan que lo van a dejar de parte del jefe de familia. Ya dentro de la casa, preguntan dónde dejar el ramo. Una vez que están en el interior amagan a quien les abrió la puerta, dejan entrar al resto de la banda, someten a los moradores, los encierran en una habitación y saquean el lugar.

Las personalidades y oficios más comunes usados por este tipo de ladrones son repartidores, encuestadores y limosneros.

Se comportan cordiales antes de entrar a la casa, visten bien o utilizan uniformes de empresas reconocidas. Esto lo hacen para que los vecinos no sospechen de quienes entra a una casa.

Una modalidad utilizada recientemente es la de seguir al ama de casa cuando sale al mercado, hacer pagos o dejar a los niños a la escuela.

Cuando el ama de casa regresa a su vehículo se le acercan cautelosamente, la encañonan, la obligan a subir al vehículo y le piden que se dirija a su casa.

En el camino la asustan con el argumento de que si no coopera lastimarán a su familia, le piden información de cuántas personas hay en la casa, qué medidas de seguridad tienen y en dónde se encuentran todos los objetos de valor. Al llegar a la casa no levantan sospechas porque llega con la mujer. En el interior del hogar roban lo más valioso y en ocasiones se retiran en los vehículos de los moradores, los cuales son abandonados cuadras después, tras cambiarse de automóviles.

Los moradores de la casa son amarrados y amordazados.

Integrantes de la banda

Las bandas están integradas por personas de ambos sexos, reclutan por igual a adultos que a menores; en promedio las bandas están integradas por al menos 5 personas, aunque varía dependiendo del sistema empleado para robar.

El autor intelectual del robo es quien indica cómo deben de operar, qué preguntas deben hacer para obtener la información, o en ocasiones, esta persona es quien se encarga de obtener la información.

El resto de la banda sólo se dedica a seguir las indicaciones, colaborar en la investigación previa y hacer su parte en el robo.

Written by Bruno Palomera

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