En Jalisco cada cuatro horas se roban un carro

Charly roba carros para sostener a su familia, es lo único que sabe hacer, no conoce otra forma de ganarse a vida, argumenta desde el penal de Puente Grande, Jalisco, en donde espera sentencia por robo de carro.

En Jalisco cada cuatro horas, en promedio, es robado un vehículo de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y de la Fiscalía General de Jalisco.

Al 31 de agosto del 2016 un total de 1 mil 542 automotores fueron robados.

Para conocer los pormenores del robo de vehículos en Jalisco, ProyecoC.com entrevistó a media docena de personas detenidas en el penal de Puente Grande por la comisión de éste delito, quienes accedieron a hablar de su forma de operar bajo la condición del anonimato.

Charly, como el resto de los ladrones entrevistados, prefiere trabajar en centros comerciales, en las cercanías a templos, salones de fiesta y tianguis.

Le gusta ver cuando llegan los propietarios de los vehículos que se robará para saber de quién cuidarse, saber qué tipo de alarma tiene el vehículo.

Su ayudante es Víctor, éste echa aguas mientras Charly ejecuta.

Roban de dos a tres vehículos diarios, a veces, con chorla abren algunos carros, otros, con desarmador, martillo y pinzas.

Cuando le encargan modelos recientes y no sabe cómo desactivar la alarma, van con Chava, él trabaja instalando alarmas, él se lleva una pequeña tajada sólo por la información. También acuden a Guadalupe, un cerrajero profesional, quien les consigue los códigos, herramienta y llaves para abrir un vehículo.

Uno le pasa los tips de desactivación de la alarma, modelos, forma de hacerlo y ubicación de los mecanismos de seguridad. El otro lo enseña a decodificar con escáner, ya sea el switch o la chapa.

Cuando Charly roba con chorla, por lo regular son carros viejos como tsurus,  volares, rams, vochos, caribes, golf, atlantic o combis. Busca modelos anteriores a 1999.

Cuando roban “trabajándolos” de esta manera pueden llevarse prácticamente cualquier carro, excepto los que tienen código de seguridad.

Esta forma de “trabajar” es con desarmador, que abre cualquier chapa, pues la revientan.

Para el switch quitan el cilindro que lo protege. Hay quienes rompen el cascajo que cubre el switch. El seguro de la dirección lo fuerzan girando el volante. Otros encuentran los cables que activan la marcha. Todo en menos de cinco minutos.

La Cheyenne, Hummer, Corvette o Neon, por ejemplo, “se trabajan” con unas pinzas de presión para quitar el barril que protege el switch, puntean el seguro con un desarmador, giran el switch y listo.

Para abrir los vehículos con código de seguridad se necesita un escáner y la clave. Dan switch al automóvil, encienden el escáner, marcan búsqueda, obtienen la clave y arrancan el vehículo.

Una vez que Charly y Víctor tienen el carro lo entregan y cobran. Charly se queda con las dos terceras partes del dinero y el resto es para Víctor.

Los vehículos son llevados a “los clavos”, lugares en donde se almacenan y desarman, ahí trabajan mecánicos, lamineros y electricistas.

Las bandas organizadas de robo de vehículos tienen contactos en las agencias automotrices, desde ahí les proporcionan información sobre los números confidenciales y códigos de los vehículos.

También hay personas que se encargan de los papeles, logran contactos en la Secretaría de Movilidad y en la Fiscalía General del Estado. Arman toda una estructura paralela a la legal que les permita “poner en orden” la documentación de un automóvil.

Alberto se complica menos el “trabajo”, junto con Parra roban a mano armada. Ellos buscan modelo y color, lo siguen, buscan el momento propicio. Uno se baja y amaga, mientras el otro lo sigue en otro carro hasta asegurarse que nadie los persigue.

Hay quienes solamente se dedican a saquear el carro. Quitan estéreos, bocinas y amplificadores. Otros “trabajan” los accesorios como lunas, retrovisores, polveras, espejos, calaveras, antenas, tapones de llantas y más.

INFOGRAFÍA

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Written by Bruno Palomera

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